¿Cuál es el origen de los siete pecados capitales?

Lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia. Hablamos de los siete pecados capitales, comportamientos a evitar si, como  aseguran algunos sectores conservadores, no queremos someternos a un tormento eterno en el Infierno. ¿Te gustaría saber cuál es el origen de los siete pecados capitales?

Los siete pecados capitales son una clasificación de vicios mencionados en las primeras enseñanzas del cristianismo para educar a sus seguidores. Fue el papa romano san Gregorio Magno quien recopiló y elaboró un listado de los siete pecados capitales en el siglo VI. Más tarde, el poeta Dante Alighieri los nombró en su obra ‘La Divina Comedia’.

Sin embargo, fue a principios del siglo XIV cuando los siete pecados capitales se extendieron en muchas áreas de la cultura de la mano de varios artistas europeos de la época.

Los siete pecados capitales son:

Lujuria: es normalmente considerada como el pecado que es producido por los pensamientos excesivos de naturaleza sexual. El castigo que corresponde a la lujuria es ser asfixiado en fuego y azufre.

Pereza: se refiere a la incapacidad de aceptar y hacerse cargo de la existencia de uno mismo. En caso de dejarnos llevar por ella, terminaríamos en una fosa con serpientes.

Gula: se identifica con la glotonería, el consumo excesivo de comida y bebida. Aquel que peque de gula, será obligado a comer ratones y serpientes vivas.

Ira: se trata de un sentimiento de odio y enojo, castigado con la mutilación.

Envidia: se relaciona con el deseo insaciable, tanto por cosas materiales como por las que no son tangibles. Quien peque de envidia, tiene como castigo ser sumergido en aguas heladas.

Avaricia: se relaciona con la excesiva adquisición de riquezas, y su correspondiente condena es morir en aceite hirviendo.

Soberbia: es el deseo de ser más importante o atractivo que los demás, y es considerado el más serio de los pecados capitales, así como la principal fuente de la que derivan los otros. Aquel que cometa este pecado sería condenado a morir en ‘la rueda’, un instrumento de tortura en el que se trituran los huesos y articulaciones del condenado.


Comentarios (2)

Elena

mayo 1st, 2013 at 2:17 am    


Evidentemente los años han hecho olvidar estos delicados y suaves castigos, a gran parte de la humanidad nos
encuentra hoy inmersos en varios de estos pecados. Muy bueno el informe.

Manuel

julio 30th, 2014 at 22:10 pm    


Aquel que peque de gula, será obligado a comer ratones y serpientes vivas.
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¿algún sustento de parte de Gregorio Magno para decir que ese era el castigo?

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