¿Qué es el arte renacentista?

Conocemos como arte del Renacimiento al movimiento artístico creado en la época en la que dio comienzo a la Edad Moderna, en la Italia de finales del siglo XIV y el siglo XV. Históricamente, el arte acompañó un tiempo de esplendor en todos los campos, donde destacaron los descubrimientos geográficos y las conquistas mundiales. Una evolución que empujó a la sociedad desde la economía agrícola y feudal, donde primaba el arte gótico, hasta las ciudades, donde se desarrolló la economía urbana y mercantil, así como la importancia de la educación, el arte y la música, ahora entendido como algo de todos y no solo de los grandes poderes. Además de la revolución en lo formal, se vivió un Renacimiento en el mundo de las ideas y la filosofía, empujado por el desmembramiento de la religión cristiana y el invento de la imprenta.

El Renacimiento hace referencia a los esfuerzos por hacer renacer de las tradiciones “antiguas”, de la venerada Grecia e Italia clásica. Los artistas modifican este clasicismo para que pueda absorber los desarrollos modernos, aplicando el conocimiento científico. El artista toma conciencia del individuo, al que estudia tanto psicológica como físicamente. Alimenta el saber y respeta el estudio de la anatomía, donde las figuras respetan modelos clásicos. Se desarrollo el humanismo, y, por lo tanto, la concepción de que el hombre era lo más importante, el centro del mundo. Este artista, además, domina habitualmente varias áreas de conocimientos. Se prodigan inventores y científicos. Entre los grandes nombres polifacéticos destacan Leonardo da Vinci, Michelangelo, Donatello, Sandro Botticelli y Raphael, entre muchos otros.

Surgido en el máximo esplendor de la Florencia de 1400, el Renacimiento se separa en dos grandes épocas: el Quattrocento y el Cinquecento (s. XVI), donde la presión de los Papas dispuestos a controlar el mundo del arte empujó a los artistas italianos a emigrar, propagando los valores del renacimiento en la Europa Occidental.

La arquitectura de esta época se caracterizaba por tener dos edificios de usos distintos. Por una parte están las iglesias (los religiosos), y, por otra, los hechos con objetivos civiles, desde ayuntamientos hasta edificios de distinto calado que comenzaban a multiplicarse por las ciudades. El valor de las proporciones es la característica principal de cualquiera de las construcciones, igual que en la escultura y la pintura. Busca inspiración en el ideal del arte clásico, huyendo del gótico pero integrando la perspectiva cristiana. Los arquitectos tratan de dar funcionalidad a los edificios, para que sean utilizados por los humanos. Debe existir una conversación, una relación espacial, entre el observador y el arte, dando una perspectiva nueva a las construcciones. Asimismo, se vuelven a utilizar los pilares, columnas y balaustradas clásicas, sustentando cúpula, bóveda de cañón y cubiertas planas con casetones. Algunos de los ejemplos más famosos son el Palacio Medici Riccardi de Michelozzo, en Florencia, o el Museo del Louvre en París. El artista pasa de ser un simple artesano a un profesional en alta estima por la sociedad. Anteriormente, los arquitectos nunca habían sido figuras famosas de sus sociedades.

La escultura, de nuevo, basa sus esfuerzos en desarrollar la visión clásica. Al dar con los restos artísticos de aquella época, el humanismo encontró inspiración. El renacimiento de la escultura se desarrolló tanto en Florencia como en Flandes y Roma a posteriori, siempre respetando las proporciones, perspectiva y tomando como inspiración la naturaleza. Algunos de los elementos predominantes son los retratos o bustos y los temas mitológicos -volviendo a la Griega- y religiosos, así como el estudio de la anatomía, recuperando desnudos. Pese a que a veces se representaran historias legendarias, los personajes habituaban a tener posiciones realistas, humanas, naturalistas… con expresiones de dramatismo. De este modo, la representación de la Pietà de Miguel Ángel Buonarroti está más viva que nunca, mientras que los distintos Davides parecen figuras casi vivas, gracias en parte a la expresividad de sus rostros. Los materiales principales, el mármol y el bronce, aunque en España predominaría la madera.

A grandes rasgos, la pintura también estaba caracterizada por el naturalismo y la perspectiva, pero su gran avance lo vivió esta vez en Flandes, donde, entre otras cosas, se descubrió la técnica del óleo. Perviven, como en el resto de las facetas, las características del clasicismo, y se valora el estudio de la expresión, la luz y los claroscuros. Se estilan soportes como techos, paredes, tablas… El pintor dibujaba un plano de la naturaleza, y, dentro de ella, al humano. Especialmente destacables son La Gioconda y La última cena de Leonardo Da Vinci, la Capilla Sixtina de Michelangelo y La escuela de Atenas de Rafael Sanzio.

Más allá de los tres artes principales, el Renacimiento acaparó la filosofía, la cerámica, la literatura, la música

El Renacimiento comenzó a renquear durante la segunda mitad del s. XVI, pasando a convertirse en Manierismo (clasificado como otro arte), que evolucionó con distinciones según el territorio. Al final, el arte renacimiento dio pasó al barroco.


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