¡Aprender durante las vacaciones es posible!

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Las vacaciones de verano son posiblemente los días que más disfrutan los alumnos durante el año. Y es que, independientemente de las actividades que llevan a cabo durante la época estival, la rutina que llevan durante el resto del curso cambia por horarios más flexibles y ocupaciones más distendidas. Por lo tanto, ¿por qué no aprovechar la oportunidad del mayor tiempo libre para no parar de aprender?

Durante las vacaciones, aquellos niños que viven experiencias estimulantes vuelven a clase cargados de energía. ‘Recargar pilas’ es tan importante como estudiar, al menos eso demuestran diversos estudios científicos.

En las vacaciones se aprende más que en el colegio

El exceso de tiempo libre puede provocar que los niños caigan en el aburrimiento. Sin embargo, tienen a su alcance gran variedad de recursos para, sin darse cuenta, aprender mediante un método más relajado y menos dirigido como la enseñanza académica que reciben en el colegio. Aprenden de la mejor manera que existe: divirtiéndose.

No juegan para aprender pero, por el contrario, aprenden jugando.  El aprendizaje resulta más efectivo cuando éstos son felices. Existen además otras formas de que los más pequeños aprendan mientras se divierten: mediante películas, alguna exposición en algún museo o una divertida obra de teatro son solo algunos ejemplos.

Aprender durante los viajes

Cada salida o excursión que se haga en familia puede ser una buena ocasión para conocer cosas nuevas sobre diferentes materias. El campo suele ser el lugar idílico. Allí pueden conocer cómo es la vida en la naturaleza o incluso aprender a diferenciar entre los distintos árboles y las partes de una flor.

Además, una excursión al campo puede servir para que el niño aprenda a cuidar de la naturaleza y a tratar con cariño a los animales, así como la importancia de no arrojar basura por las nefastas consecuencias que ello conlleva. En otras palabras, puede ser la oportunidad ideal para que adquiera unos importantes valores sociales.

Leer, uno de los mayores placeres

Durante el trayecto a la excursión, nada como leer un buen libro ¡Todo momento es bueno para aprender! Sacar un rato cada día para dedicar a la lectura es una de las mejores cosas que se pueden hacer durante la época estival. Muchas veces los alumnos se ven obligados a leer libros que no son de su gusto, por ello esta es buena época para escoger uno que les motive,que les enganche tanto que no puedan despegar los ojos de las páginas.

Disfrutar del deporte

La actividad física es vital en estas edades. Buscar tiempo para practicar algo de deporte con los amigos es importante para el desarrollo de su cuerpo y mente.  No solo puede ayudarles a descansar y conseguir una mejor calidad del sueño, sino que pueden darse cuenta también del valor y de las recompensas del esfuerzo.

De esta manera, aprenden que conseguir objetivos requiere una etapa de aprendizaje, sacrificios y esfuerzo que les hace comprender que no todo es inmediato. Además, el deporte en equipo fomenta la socialización, ya que ayuda a compartir triunfos y derrotas y a entender que, en ocasiones, es necesaria la ayuda de un compañero para lograr un objetivo.

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