¿Cuál es el origen de la palabra 'tontolaba'

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rosconUtilizamos ‘tontolaba’ para referirnos coloquialmente a una persona ignorante, abobada, palurda y/o de cortas entendederas. Pero, ¿cuál es el origen de esta palabra? Pues bien, “tontolaba” es el apócope de ‘tonto del haba’, expresión que deriva de la tradición de poner en los roscones de reyes un regalo y un haba. Se supone que al que le tocaba el regalo le coronaban rey de la fiesta, mientras que el que encontraba el haba tenía el dudoso honor de pagar el dulce.

En España y otros países latinoamericanos es típico comer el roscón de reyes el día 6 de enero, coincidiendo con la festividad de los Reyes Magos de Oriente, aunque su procedencia parece estar relacionada con las fiestas que los romanos dedicaban al dios Saturno.

Los roscones de reyes son dulces con forma circular, agujereados en el medio, adornados con rodajas de fruta escarchada de colores y regados con agua de azahar. Normalmente, se sirven en el desayuno o en la merienda, acompañados de una taza de chocolate.

3 opiniones en “¿Cuál es el origen de la palabra 'tontolaba'”

  1. En Cataluña, cuando se esta recolectando las Habas, el tonto la haba, es el que coge la haba mas pequeña para ello en cada haba que se recige se pone el nombre del recolector.Asi si se recogen 13.000 Kilos de habas, durante 1 mes se miden todas y en este proceso actúan sobre unas 300 personas a 9 horas diarias, luego al tener cada una el nombre del recolector la mas pequeña recogida se le nombre el tonto la haba.
    Se miden todas y cada una cin una regla además existen 10 comisarios para que no se haga ningún truco.

  2. El rosco de Reyes es universal y antiguo. Su tradición se remonta a las “Saturnales” romanas, fiestas organizadas en diciembre en honor del dios Saturno, en las que se elegía el rey de un día a quien tocara en suerte el haba oculta en la torta de pan. Luego los cristianos recogieron esta costumbre para conmemorar la solemnidad de la Epifanía, atribuyéndole el valor del pan bendito. Ya Ben Guzmán habla de él, como costumbre mozárabe. Es en la Edad Media cuando el roscón de Reyes, quedó vinculado definitivamente a la festividad de los Santos Reyes.

    En torno al rosco han surgido una serie de costumbres locales en las que se insertan los “reyes” efímeros, con carácter más o menos burlesco, no siempre nombrados por la suerte del haba seca que va en el bollo.

    En el Viejo Reino navarro se nombraba rey de la Faba al elegido “rey” por el sistema de reparto de una tarta, dentro de la cual ha sido escondida una “faba” o haba, entre varios niños. Era la fiesta cortesana del día de la Epifanía. Las primeras noticias documentales sobre su celebración datan del reinado de Carlos II (1349-1387). A esta fiesta se introdujeron los Teobaldos, eran invitados de los niños pobres de la localidad donde se hallarán los reyes ese día. Al agraciado se le nombraba rey por un día. Los reyes vestían al mismo con ropajes reales, corrían con los gansos de la fiesta y, a veces dotaban, al pequeño con dinero para que cursara estudios. Esta costumbre duró hasta muy entrado el S. XVIII. Según el documento que publicó don Ignacio Baleztena, en Pamplona se celebraba esta fiesta con ruido y bullicio. Las cuadrillas acompañaban a sus reyes, por las calles, disparando armas, cohetes, buscapiés, ruedas y otros artificios de fuego, vitoreándolos con voces desentonadas e impropias. El Consejo Real de Navarra prohibió estas costumbres en el año 1765. Aquella hermosa costumbre de nuestros reyes fue relegada al olvido, hasta que sobre el año 1920, el citado Baleztena la restauró; después ha llegado a adquirir la gran resonancia que tiene en la actualidad.

    En Zandio, Osacáin y otros pueblos de los valles de Oláibar y Odieta, los aldeanos que venían a Pamplona a vender sus corderos y capones las víspera de Reyes, (información que debo a don Amado Mendoza), compraban el rosco para llevarlo al pueblo y que consumían las misma noche. El que tropezaba con el haba. El “tontolaba”, dicho sin sentido peyorativo, tenía que madrugar el día siguiente, hacer el desayuno consistente en migas y leches recién ordeñada y servirlo a toda la familia, que con mucho humor esperaba sin prisa que se lo presentaran en la cama.

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