¿Cuándo publicó J.K. Rowling el primer 'Harry Potter'?

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Pocas -o quizás ninguna- sagas literarias han llegado a cosechar el éxito de ‘Harry Potter’. Pocas autoras -posiblemente ninguna- son en la actualidad más famosas y ricas que J.K. Rowling. Con su primer libro adulto, ‘The Casual Vacancy’, en los estantes, la británica puede permitirse escribir lo que quiera, sin miedo a que las ventas no la acompañen. Puede permitirse incluso el fracaso. Pero su vida no fue, ni mucho menos, siempre así. La carrera de Rowling dibuja, de hecho, la perfecta historia de superación personal. Madre soltera y divorciada -su marido tenía una orden de alejamiento, para más INRI- , la autora luchaba por sacar adelante a su familia gracias a los trabajos de profesora que iba encontrando. Lo que no podía imaginarse era que su vida estaba a punto de cambiar. En 1990, gracias a las cuatro horas de retraso de su tren desde Manchester a Londres, pasó por primera vez por su cabeza ideas sobre el universo de un niño mago gafoso al que llamaría ‘Harry Potter’. Según ella misma explica, había estado escribiendo desde los seis años, pero nunca se había encontrado tan entusiasmada por una idea, hasta entonces.

 

Cinco años después, en 1995, mientras seguía luchando con su rutina y buscando huecos libres para escribir, Rowling había terminado el primer boceto de ‘Harry Potter y la piedra filosofal’, escrito con una antigua máquina de escribir. Pero convencer a alguien para su publicación tampoco sería un camino de rosas. Empujada por la respuesta entusiasta de Bryony Evens, lectora que se ofreció a escribir un artículo sobre los primeros tres capítulos, la escritora comenzó a buscar agente. Christopher Little, el segundo con el que había contactado, se ofreció a representarla, enviando el libro a 12 editoras que lo rechazaron. Tras haber dado una respuesta negativa en primera instancia, sin embargo, la londinense Bloomsbury decidió, un año más tarde, dar a Rowling 2.500 libras anticipadamente, por publicar el libro. Decisiva fue en esta decisión -valga la redundancia- Alice Newton, hija de ocho años del presidente de Bloomsbury que al leer el primer capítulo demandó a su padre el segundo, de manera inmediata.

 

En un primer momento, Rowling no tenía muy claro cuál sería su target, pero la editora decidió enfocarse hacia niños de 9 a 11 años. Poco antes de llevarlo a la imprenta, además, la editora pidió a Joanne Rowling que adoptara un seudónimo exento de género, para poder atraer también a los chicos de esta edad. Su opinión era que un niño no iba a leer un libreto escrito por una mujer. Así nació J. K. Rowling (Joanne Kathleen Rowling), quien tomó el segundo nombre de su abuela, dado que ella no tenía uno (algo atípico en la cultura anglosajona). A pesar de que Bloomsbury había tomando bajo su manto a Potter, la editora recomendó a Rowling que buscara otro trabajo, ya que pensaban que no podría vivir únicamente de libros infantiles.

 

El 30 de junio de 1997, salieron a la venta en Reino Unido 1.000 copias de ‘Harry Potter y la piedra filosofal’. Esos ejemplares cuestan hoy desde 16 a 25 mil libras. Cinco meses después comenzó a ganar premios. Ese mismo año, Rowling recibió 8.000 libras del Consejo Artístico Escocés para que continuará escribiendo, y, el 1 de septiembre de 1998, el libro salió a la venta en EEUU. Scholastic había logrado los derechos al otro lado del Atlántico, después de una disputada puja por la que Rowling recibiría 105 mil dólares, una cifra insólita para una autora infantil desconocida. En palabras de la misma, “casi” murió cuando se enteró de la noticia. Para aquel entonces, la novelista ya había sacado en el mercado inglés ‘Harry Potter y la cámara secreta’ (en julio de 1998). El resto, como se suele decir en estos caso, es historia. Historia de récords de ventas, de blockbuster cinematográficos, cientos de traducciones, fama mundial y un empujón importantísimo en los hábitos de lectura de varias generaciones de niños y jóvenes. Harry Potter marcó un antes y un después en este tipo de literatura.

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