El email y su papel en el desarrollo profesional

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Aunque parezca mentira, la gestión de los emails tanto para los correos que enviamos como los que recibimos es una de las claves para muchos profesionales hoy en día. Actualmente, buena parte de la carga de trabajo se ha visto reducida para los empleados y directivos gracias a la tecnología, guste o no es una realidad que parece que va a ir a más en el futuro cercano.

Enviando email Actualmente, muchas empresas dedican menos tiempo a ciertas tareas que antes consumían muchas horas y energía. Por contra, las labores de promoción, comunicación, coordinación, captación de clientes, entre otras, se han multiplicado de manera exponencial. Precisamente por los avances de la tecnología, hoy en día se dan situaciones laborales que hace muy poco tiempo eran absolutamente impensables. Desde estar trabajando desde la cama de tu apartamento a establecer colaboraciones con socios que se encuentran físicamente al otro lado del planeta. La oficina es ya un concepto casi anticuado, y nuestro espacio y tiempo de trabajo es básicamente cualquiera. En este sentido, la importancia que ha cobrado el email no hace más que crecer. Por su sencillez y efectividad, desde sus comienzos ha sido una de las herramientas imprescindibles en el ambiente profesional, prácticamente del área que sea. La prueba es que según las estadísticas, el número de emails que se envían en el ámbito profesional no dejan de crecer.

A pesar de su sencillez y de ser un modelo básico que puede utilizar practicamente cualquiera, el océano de emails en el que se ha convertido el ámbito laboral requiere cada vez más de una mayor atención, y unos envíos más significativos si aspiramos a causar un verdadero impacto con ellos. Por ello en este artículo sobre cómo escribir un email formal, se señalan algunas de las claves para aprovechar el potencial del contenido a tratar, y así mejorar el impacto que pueda tener dicho correo electrónico sobre el destinatario al que va dirigido.

Y es que en la actual sociedad los avances y los medios al alcance no tienen precedentes. Paradójicamente se ha convertido también en la sociedad de la urgencia. Donde el tiempo se ha convertido en uno de los factores que marcan la diferencia. Actualmente se sabe que las grandes empresas están intercomunicadas permanentemente, con lo cual, la tardanza en una ejecución empresarial puede malinterpretarse como dejadez profesional o falta de interés. El debate sigue presente, puesto que todos los avances, que generalmente están encaminados a reducir la carga de trabajo, para muchos lo que hace es simplemente desplazarla a otro ámbito más difuso.

La realidad a día de hoy, podría quedar obsoleta antes de lo que imaginamos. Muchos inciden en que el modelo educativo debe readaptarse para el mercado laboral del futuro cercano, haciendo menos hincapié en los conocimientos y fijándose más en el fomento de la creatividad, la iniciativa, la flexibilidad y la relación con sistemas de programación. Lo que también parece aceptado por el común de los expertos, es que las ciudades tendrán más capacidad de captación de talento que las propias empresas, ya que el trabajo a distancia será lo más habitual.

 

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