¿En qué consiste la técnica del carboncillo?

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El carboncillo permite plasmar un extenso abanico de tonos que abarca desde los grises más sutiles hasta los negros más intensos. Este lápiz proviene del carbón vegetal que se obtiene de la madera del bonetero. Su polvo es muy inestable por lo que resulta fácilmente manipulable y es óptimo para la realización de degradados de tonalidad. ¿Quieres saber en qué consiste su técnica?

A lo largo de la historia, el carboncillo se ha ido adaptando a los diferentes estilos de los artistas que lo empleaban. No es graso y por ello favorece el dibujo ya que penetra en la hoja y es muy fácil para difuminar. Se trata de un medio ideal para dibujar con rapidez y eficacia. Su técnica consiste en el difuminado de manchas que nos permite dar volumen a las piezas dibujadas.

El difuminado puede hacerse con la yema del dedo y mediante el simple trazado del contorno de la figura y un par de manchas que se correspondan con la sombra propia del objeto y la proyectada se puede conseguir la representación de una figura geométrica. Para aclarar las zonas iluminadas y eliminar el exceso de color, se puede pasar de nuevo el dedo o un paño limpios.

El dibujo a carboncillo debe ser de grandes dimensiones ya que esta técnica no permite los detalles puesto que el lápiz no tiene una punta afilada. Por lo tanto, el trazo es más grueso y menos preciso. El descubrimiento del fijador permitió que el carboncillo dejara de ser un medio de dibujo efímero y pasó a consolidarse gracias a su empleo por parte de artistas de la talla de Tiziano.

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