El animal más rápido del mundo es el halcón peregrino, capaz de volar a una velocidad cercana a los 400 km/h cuando realiza un ataque en picado para capturar una presa. Nadie es capaz de emular sus registros en el aire, y menos aún en los medios terrestre y acuático, donde son el guepardo y el pez vela, respectivamente, quienes lideran los rankings de celeridad.
Delfines y chimpancés comparten el honor de ser considerados los animales más inteligentes que habitan la Tierra. Los primeros son capaces de comunicarse bajo el agua mediante gestos y un complejo sistema de sonidos, mientras que los segundos demuestran una inusual habilidad en el uso -e incluso en la invención- de variados utensilios.
El animal más venenoso del mundo es la Phyllobates terribilis, una rana dardo que habita en Colombia, en zonas de costa y selva húmeda, y cuyo veneno, la batratoxina, dicen que es capaz de causar la muerte de hasta 20.000 ratones de laboratorio.
La flor más grande del mundo es la Afflesia arnoldii, que crece en los bosques del sudeste de Asia -sobre todo en Indonesia-. Sus pétalos tienen hasta medio metro de longitud, con un grosor de casi 3 centímetros, y es capaz de superar los 10 kilogramos de peso.
El animal con más dientes es el pez gato, con alrededor de 9.280. Otros como el tiburón ballena también van bien servidos -más de 4.500- y, aunque parezca mentira, en la boca de un mosquito caben hasta 47 diminutos dientes.
A pesar de la creencia popular, el animal que más duerme no es el lirón, sino el koala, capaz de dedicarle al sueño hasta 22 horas diarias. Se da la circunstancia añadida de que los koalas tampoco beben agua, sino que la ingieren a través de las hojas de eucalipto con las que se alimentan.