¿Por qué nos damos la mano?
El gesto de dar la mano en señal de saludo o acuerdo posee siglos de historia. Cuando en la Grecia post-homérica dos desconocidos se encontraban en el camino, procedían a enseñar sus dagas. Si ninguna de las dos personas mostraba señales de querer pelear, ambos desconocidos procedían a guardar sus armas y agarraban fuertemente la muñeca derecha del contrario, para asegurarse de que ninguno de los dos podría apuñalar al otro a traición. Una vez comprobadas las buenas intenciones, ambas personas podían proseguir su camino o comerciar entre ellos.





