La poesía de Miguel Hernández

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Pocas personas se han volcado tanto en la creación lírica como en su época lo hizo Miguel Hernández. El poeta y dramaturgo alicantino representa una figura de especial relevancia en la literatura española del siglo XX. Aunque estrictamente se encuadra dentro de la Generación del 36, su trayectoria artística lo sitúa en la Generación del 27 como eslabón entre la misma y los poetas de posguerra, sobre los que ejerció una influencia decisiva. ¿Cómo es su poesía?

El verbo cálido y sencillo de su poesía contiene extraordinarios mensajes líricos y humanos de temática diversa. Ejerció como pastor de cabras desde muy temprana edad y fue un fiel amante de la vida del campo, por lo que la naturaleza es un motivo poético constante en su obra. También lo es el amor, entendido como sufrimiento y dolor. En su última etapa, dedicó versos a la exaltación social denunciando la pobreza y la injusticia. Y del mismo modo, la amistad acaparó poemas dedicados a sus grandes amigos como Lorca, Aleixandre o Neruda, entre otros. Asimismo, destaca la autenticidad de sus versos escritos con un lenguaje plástico y sensorial, rico en metáforas.

En algo más de diez años de creación, Miguel Hernández experimentó un giro hacia la poesía social, en la que las angustias del poeta se identificaban con las de la sociedad en general. Pese a ser reconocido básicamente por su poesía, también escribió algunas obras de teatro y un nutrido número de prosas. Sus recopilaciones de poemas más destacadas son ‘El rayo que no cesa’ (1936), ‘Viento del pueblo’ (1937) o ‘El hombre acecha’ (1939). Por su parte, en prosa nos encontramos con obras menos reconocidas pero tan notables como ‘Escenas’, ‘El niño pobre’ o ‘Camposanto’.

Miguel Hernández tomó parte activa en el bando republicando durante la Guerra Civil española. Al término de esta, fue detenido mientras intentaba cruzar la frontera a Portugal y falleció en la cárcel con tan solo 31 años de edad. En su obra se encuentran influencias de Garcilaso, Góngora, Quevedo o San Juan de la Cruz.

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