¿Por qué tenemos miedo a volar?

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Aunque el avión es el medio de transporte más seguro, el miedo a volar (aviofobia) es muy común. Elegido por más de 3 millones de pasajeros, el porcentaje de accidente es mínimo (un accidente grave por cada 2,4 millones de vuelos) mientras que cada día pierden la vida en las carreteras más de 3.500 personas, según la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo y a pesar de estos datos, muchos sienten verdadero pánico ante el mero pensamiento de subirse a un avión. ¿Por qué sucede esto?

¿Por qué algunas personas tienen miedo a volar?

La aviofobia es posiblemente una de las fobias más comunes y se estipula que solo un 5% de los pasajeros que se suben a un avión no sufren ningún temor. Muchos tienen cierto miedo durante el despegue y el aterrizaje y en los casos más extremos sufren ataques de ansiedad incluso meses antes ante la perspectiva del viaje.

miedo a volar

El miedo a volar puede darse por diferentes causas. El pavor a espacios cerrados (claustrofobia) o a tener ataques de pánico en lugares de los que sería difícil salir (agorofogia), como la cabina de un avión, el miedo a las turbulencias o incluso a las alturas (acrofobia). De hecho, mucha gente se sentiría más segura si el avión no volase a tanta altura y sintiera una mayor conexión con la tierra, lo cual paradójicamente es mucho más peligroso. En definitiva, diversos temores que se escapan de nuestro control y que provocan en aquellas personas más desconfiadas la aparición de la aviofobia.

Además, se cree que una experiencia negativa vinculada con los aviones puede provocar este miedo a volar (por ejemplo, coger un avión para viajar al entierro de un familiar querido) e incluso hay quienes creen que los medios de comunicación han jugado un papel importante en el aumento de esta fobia. Los de esta corriente argumentan que los medios tienden a sensacionalizar las informaciones sobre los accidentes de avión, dedicándole mucho menos espacio  y atención a los accidentes automovilísticos, creando así una impresión incorrecta sobre la seguridad de los viajes en avión.

Por último, la capacidad humana  de representar y evocar mentalmente cosas irreales influye en el miedo a volar. Por ejemplo, durante el transcurso del viaje aéreo  muchas personas recuerdan aquellas imágenes que han visto en el cine o en la televisión y crean su propia historia sobre un accidente de avión.

Todo ello, unido a que cada vez estamos más expuestos a historias dramáticas sobre aviones (el 11-S hizo mucho daño) y a que apenas existen informaciones o noticias sobre lo mucho que ha aumentado la seguridad en el transporte aéreo, han reforzado el aumento de la aviofobia.

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