¿Cómo se fabrica un refresco?

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Hay refrescos de muchos sabores y colores. Se comercializan en cientos de envases distintos y sabemos que los disfrutas en cualquier momento del año, aunque te sientan especialmente bien cuando los días son calurosos, la sed apremia y, para colmo, te los sirves bien fresquitos. ¿Quieres saber cómo se fabrica un refresco? En este post te lo explicamos.

La mayor parte de un refresco es agua (más del 85%), a la que se le añaden durante una primera fase de mezclado el resto de ingredientes: extractos de frutas, sales minerales, edulcorantes, acidulantes, colorantes, aromatizantes, antioxidantes, espesantes, conservantes, etc.

En el caso de los refrescos carbonatados, se incluye además en la mezcla anhídrido carbónico, el gas que genera esas burbujas que tanto nos gustan a algunos consumidores y cuyo CO2 elimina del proceso de elaboración la pasteurización a la que sí son sometidos los refrescos sin gas.

Obtenido el “jarabe” definitivo, cada refresco es envasado cuidadosamente y sometido a un proceso de climatización que le permite adecuarse a la temperatura ambiente. Las bebidas gasificadas necesitarán más calor, puesto que el envasado se hace en frío. A las bebidas sin gas les ocurrirá lo contrario: las pasteurización se realiza a temperaturas elevadas, por lo que habrá que enfriar.

Una vez el producto está en su recipiente es sometido a estrictos controles de calidad. En caso de ser superados, será etiquetado (marca, fabricante, ingredientes, caducidad, valor nutricional…) y almacenado para su definitiva distribución.

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